Alabado sea Allah
No hay duda que honrar a los padres es una de las más grandes
formas de hacer el bien, y una de las puertas más amplias al Paraíso.
‘Abdulláh ibn Mas’ud (que Allah tenga misericordia de él)
dijo: “Le pregunté al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él): “Oh, Mensajero de Dios, ¿cuál es la mejor de las
obras?”. Él me respondió: “La oración a tiempo”. Le dije: “¿Luego cuál?”. Él
me respondió: “Honrar a los padres”. Le dije: “¿Luego cuál?”, y me
respondió: “La lucha por la causa de Dios”. Narrado por al-Bujari, 2782;
Muslim, 85.
Consulta también la respuesta a la pregunta No.
145627.
Así como honrar a los padres es una de las más amplias
puertas al Paraíso y una forma de ganar la complacencia de Dios, glorificado
y exaltado sea, no hay duda de que mantenerse casto a través del matrimonio
es también uno de los asuntos más importantes en que una persona se puede
interesar, especialmente durante la juventud, cuando las tentaciones son
fuertes y la persona teme por sí misma.
Lo que parece ser del caso, tal como lo demuestran las
numerosas experiencias, es que no hay contradicción entre ambas metas, las
cuales mencionas en tu pregunta. Ciertamente es perfectamente posible
combinar ambas.
Cuidar a los padres y atenderlos en todo lo que puedan
necesitar, honrarlos y mantener los lazos de parentesco con ellos, no
requiere que dediques tu vida entera o que pierdas la oportunidad de casarte
cuando aún eres joven. Todo lo que debes hacer es prestar atención a lo que
ellos necesitan de ti. Si necesitan que los sirvas porque ellos no pueden
hacerlo por sí mismos, y tus hermanos menores no pueden hacer eso, todo lo
que necesitas es que elijas a un marido que te permita cumplir ese deber.
Entonces, en lugar de aceptar a un pretendiente que quiera llevarte lejos de
tu ciudad, escoge a un marido de la misma ciudad en la que vives. Cuando más
cerca esté su casa de la casa de tus padres, mejor será para ti, para que te
sea fácil ir a visitarlos cuando sea que necesiten tu ayuda. Escoge a un
marido que sea gentil y predispuesto a ayudarte, y que no te impida ayudar a
tus padres. Al mismo tiempo puedes organizar sus asuntos de tal forma que en
muchos casos no será necesario que los visites todos los días, aún si son
ancianos.
Cual fuera el caso, estos son detalles que, nos parece, se
podrían acomodar fácilmente, si Dios quiere.
Si ellos necesitan apoyo financiero para ellos o para tus
hermanos, esto puedes cumplirlo solamente en la medida de tus posibilidades.
Si estás trabajando, puedes darle a tu familia algo de tu salario, y puedes
ponerle como condición a tu futuro esposo que él no impida que trabajes ni
que ayudes a tu familia económicamente.
Si haces todo esto y luego del matrimonio te das cuenta de
que eres menos capaz de ayudarlos, entonces quizás Dios te abra otra puerta
de provisión y bondades para ellos que compensará eso.
Si ellos no son capaces de educar a tus hermanos más jóvenes,
aún con la ayuda de otras personas además de ti, entonces lo que parece ser
del caso es que es mejor para ti casarte y mantenerte casta, y darle
precedencia a ayudarles a tus hermanos con su educación.
Recuerda que Dios, glorificado y exaltado sea, ayudará a una
persona en tanto y en cuando esté ayudando a su hermano, por lo tanto,
piensa cuánto te ayudará Dios si tú ayudas a tus padres y a tus hermanos.
Creemos que Dios no te privará de Su ayuda y Su guía, y que Él te
garantizará un camino de salida para cada preocupación y dificultad.
Dios dijo (traducción del significado):
“Cuando
estén por finalizar su período de espera, reconciliaos con ellas en buenos
términos o bien divorciadlas de buena manera. En ambos casos hacedlo ante
dos testigos justos de entre vosotros, y que atestigüen ante Allah con
equidad. Al cumplimiento de estas leyes es que exhorta a quien cree en Allah
y en el Día del Juicio; y sabed que Allah siempre le dará una salida a quien
Le tema,
3. Y le sustentará de donde menos lo espera. Y quien se
encomiende a Allah, sepa que Él le será suficiente; y que Allah siempre hace
que se ejecuten Sus órdenes. Ciertamente Él ha establecido a cada cosa su
justa medida”
(at-Talaq, 65:2-3).
Y Allah sabe más.