Alabado sea Allah.
Está permitido visitarlo con la
intención de llamarlo al Islam y hablarle sobre él.
Éste es un enfoque moderado del
asunto, porque no está bien anularlo completamente, ya que no existe
evidencia para hacerlo. De hecho, eso está en contra de la evidencia
auténtica.
Decir que está permitido en
términos absolutos está sujeto a una discusión más amplia. La única opción
es decir que está permitido visitarlo para hablarle sobre el Islam o si
existe la esperanza de que adopte el Islam.
Se narró en Sahih al-Bujari
por medio de Hammaad ibn Zayd de Zaabit que Anas (que Allah esté complacido
con él) dijo: “Había un muchacho judío que solía servir al Profeta (la paz y
las bendiciones de Allah desciendan sobre él). El muchacho se sintió mal, y
el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) lo fue a
visitar. Se sentó cerca de su cabeza y le dijo: “Adopta el Islam”. (El
muchacho) miró hacia donde se encontraba su padre, que estaba con él. (Su
padre le) dijo: “Obedece a Abu’l-Qaasim (la paz y las bendiciones desciendan
sobre él)”. Entonces él adoptó el Islam y el Profeta (la paz y las
bendiciones desciendan sobre él) salió diciendo: “Alabado sea Allah, que lo
ha salvado del Infierno”.
Aprendemos varias cosas a partir de
este hadiz:
1. La buena actitud del Profeta (la
paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él).
2. Su entusiasmo para guiar a la
gente.
Que si el judío muere siguiendo el
judaísmo, es un kafir que permanecerá para siempre en el Infierno. No existe
ninguna discusión sobre este punto por parte de ninguno de los expertos. El
Profeta (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo: “Por
Quien posee mi alma en su mano, nadie de esta nación, judío o cristiano, oye
sobre mí y muere sin creer en lo que he traído al ser enviado, sin ser parte
de la gente del Infierno”. (Narrado por Muslim en su Sahih del hadiz de Abu
Hurayrah).
4. Está bien visitar a un judío si
se hace con la esperanza de lograr algún objetivo. Abu Dawud (que Allah
tenga piedad de él) dijo: “Oí que al Imán Ahmad le preguntaban sobre las
visitas a un judío o cristiano (en caso de estar enfermos). Él dijo, si lo
quiere llamar al Islam, entonces sí (debe hacerlo).
Se narró en al-Sahihayn y en
otros lugares por medio de Ibn Shihaab que dijo: Sa’id ibn al-Musayyib me
dijo que su padre le dijo, cuando Abu Taalib se encontraba en su lecho de
muerte, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah desciendan
sobre él) se le acercó y encontró a Abu Yahl ibn Hishaam y ‘Abd-Allaah ibn
Abi Umayyah ibn al-Mughirah con él. El Mensajero de Allah (la paz y las
bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo: “Oh, tío mío, di Laa
ilaaha ill-Allaah, una palabra por la cual testificaré por ti ante
Allah”. Abu Yahl y ‘Abd-Allaah ibn Abi Umayyah dijeron: “Oh, Abu Taalib ¿te
estás alejando de la religión de ‘Abd al-Muttalib (tus ancestros)?” El
Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él)
continuaba insistiendo en que adoptara el Islam, y ellos seguían repitiendo
lo mismo, hasta que la última cosa que Abu Taalib les dijo fue: “Muero en la
religión de ‘Abd al-Muttalib”, y se negó a decir Laa ilaaha
ill-Allaah. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah
desciendan sobre él) dijo: “Ciertamente debo seguir pidiéndole a Allah que
te perdone mientras no se me prohíba”.
Entonces Allah reveló las palabras
(interpretación del significado):
“No
corresponde que el Profeta ni los creyentes pidan perdón por los idólatras
aunque se trate de sus parientes, después de que se evidenció que ellos
serán castigados en el Infierno.”
[al-Tawbah 9:113].
Este hadiz indica que uno puede
visitar a un pariente kafir que esté enfermo, si existe la esperanza de que
adopte el Islam. Al-Fadl ibn Ziyaad dijo: Oí que a Ahmad ibn Hanbal le
preguntaban sobre un musulmán que visitaba a uno de los mushrikin que estaba
enfermo. Él dijo: Si él cree que si lo visita mientras está enfermo, y le
habla del Islam, él lo aceptará, entonces que lo visite, como el Profeta (la
paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) visitó al muchacho judío
que estaba enfermo y le habló sobre el Islam.
Sheij Sulaymaan al-‘Alwaan.